Zak
Llegó a nuestro centro flaco, muerto de hambre, débil y moribundo ...
Es una de las historias que más nos han conmovido y nos enorgullecen. Él vivía en el grupo de Ginger. Tenía poca comida por la poca jerarquía que le daba su juventud. El no haber recibido los nutrientes necesarios en su etapa temprana de crecimiento, hizo que su desarrollo no fuera normal, afectando a su tamaño.
Gracias a los cuidados que recibió, es un caballo bonito y sano que ha comenzado su entrenamiento con uno de los voluntarios, trabajando con la cuerda. Actividad que desfruta mucho y aprende muy rápido.


